7 jul 2014

MUÑECO




Fue molde del abrazo

cuando la lágrima

era goma de borrar tristeza.

En  sus ojos siempre

la risa azul.

 

Saltan a la memoria

las noches de viento y susto.

¿Qué dice la ventana?

¿Por qué el cristal responde?

 

Su frío de muñeco

tiritaba en mi piel.

Con lógica inocente

lo apretaba contra el pecho,

no era extraño notar

blando y tibio el cartón.

 

Ahora otros ojos me taladran,

los niños de hueso y hambre…

Casi nada se mueve

si el bienestar se cuela dentro.

 

Si la infancia nos soltó tan humanos,  

¿por qué este lazo adulto que sujeta?

 

6 jul 2014

ODA A LOS PIES

 

Invisibles pespuntes
siempre cosidos a la tierra.
Azabache o azahar en los pasos,
alas de caminante en vuelo.

Sé que cuando os cansáis  
salta el placer de aquel origen:
el ligero galope,
compartir equilibrios
y destronar al aire…

Hoy me servís para cualquier paseo:
como barcos de papel por el mar,
desnudos sobre arena de harina
o dando palmas sobre hojas de otoño.
Por caminos de piedra,
el calzado es siervo elegante.

Ahora os doy las gracias:
la caricia en mis manos
y el beso de soplo húmedo.
En el desván de las plantas
la música de las verbenas.

Si en un futuro no muy lejano
los pasos son lentos y cortos,
nuevos días se harán memoria
de otros tantos senderos,
esos que hice inmortales.

La emoción en circuito por la piel
encenderá la senda invisible
y como un vuelo de alondras
daré mi paseo de cada tarde.
 
 

 

1 jul 2014

NIÑOS





El alma cayó torcida en sus cuerpos,

lastre de pies desnudos,

torpe la órbita que les erró el destino.

 

Sin bálsamo que cubra el hambre,

un cristal de tristeza cruje en sus ojos.

Casi con nada

prenden la luna risueña de los labios.

 

 Alargan los dedos con un grito sordo,

se juegan la vida en agua y arroz.

Cuánto de tanto nuestro

nunca entrará en sus bocas.

 

Ácida lluvia la crisis del lujo

y esta ceguera voluntaria.

Grito justicia y grito reparto.

 

Dioses de las alturas,

¿por qué también cerráis los ojos?

 

 

 

19 jun 2014

POEMA A RAS DE SUELO




Mis palabras no trepan a los árboles.

Temen la luz a cielo abierto,

no saber el lenguaje de los pájaros

o liarse en la espesura de las ramas.


Se asustan de esas hojas tan enormes,

las de nudo esponjoso,

con el envés volcado a cualquier viento

que las alce y realce.


Son tercas mis palabras.

Ellas tiran al suelo,

a por el sol que duerme lunas

mientras la hierba las nombra.


Un reto ser raíz,

los ojos de las vocales muy abiertos,

el cuerpo en vertical.

Y nacer verso...

de la tierra del trigo

de la tierra del cuerpo y sus gusanos.


Y no, no quieren subirse a los árboles.



11 may 2014

TIEMPO DE MENTIR




Si se tiene el privilegio de habitar espacios 
en los que se produce un cierto trastorno del tiempo, 
un silenciamiento de sus premuras...brota otra cotidianidad...

 Ángel Gabilondo - Horas cotidianas (29/04/14)





Fuimos lo que seremos,
poca sorpresa en la imaginación.
El tiempo acelera a su antojo,
pone su sello en tus rincones.

Hay solo una manera de mentirle:
Deja el ayer de plomo
y alíate con el presente,
el único que se deja abrazar.
No quieras perderte por el futuro,
no está en el horizonte.

Trata de aprender a estirar las horas.
Si gozas de cada instante,
el más cotidiano o quizá increíble,
pones freno a la impaciencia de Cronos.

Y si el reloj se para sin permiso,
no cuadrará la cuenta,
lo absoluto siempre da error.

Ana Galán 5/05/14



7 may 2014

DE SORIA A COLLIURE



                           

Una mañana de claridad única
mi soledad anduvo por tus huellas.
Por la vereda del río
latía tu corazón de álamo.
Tus versos al compás del agua,
dormidos los sueños.

Soria que ablandas la piedra
de celebrar Machado a toda luz
y yo sin pies para tanto camino.
Fui midiendo los pasos
entre San Polo y San Saturio,
y un viento de poema 
se adueñó de los árboles.
Era tu llorarle al olmo viejo,
por un brote un milagro,
sanar tu dulce niña
y habló solo la muerte.
Supe que el ancho de su tumba
se cuenta en lágrimas.

Antes de que llegue el día del barro
quiero ajustarme la horma del exilio,
calzar tus botas,
cruzar el borde
de esta España torcida.
No, no vengo a traerte más penas,
solo un deseo:
sumar a mi memoria... 
tu lápida.

19 abr 2014

RECUERDO ADOLESCENTE (Playa de Bastiagueiro 1965)



                       


                  


                                   Aquel ayer tan lejano
                                   me llueve hoy en presente,
                                   las olas me vomitan sus ojos.
                                  
                                   Un sol que menguaba atardeceres,
                                   se hizo punto en sus pupilas,
                                   las mías trazaron surcos de vaivén.
                                   Intentaba atrapar cada mirada
                                   y los pies me hacían ancla en el fondo,
                                   el silencio era un dios adolescente.
                                  
                                   Una playa desteñida de azules,
                                   coloreó al fin nuestra palabra.
                                   Losas de piedra antigua en la tarde
                                   fueron la cuna de los pasos recién nacidos.
                                  
                                   Entre los dos un sueño de celuloide:
                                   enlazar nuestras manos,
                                   ser solo beso.
                                   Y un vendaval invisible 
                                   lo alejó en un segundo.

                                   Yo seguí volando sobre aquel vacío,
                                   tanto tiempo…
                                   Intoxicándome de su luz,
                                   tanto tiempo…
                                   que en mi memoria aún palpita un porqué.
                                   Cada nueva respuesta
                                   pone del revés toda lógica
                                   y una nueva interrogación.
                                   
                                   En el derecho solo esos ojos.
                                   y nunca logro que para siempre
                                   los posea el olvido.