27 nov 2014

FONDO DE OJO





Las gotas descolocaron el ojo,

vueltas de llave en su interior.

El azul zarandea desde arriba,

lo negro cuaja en blanco imposible.

Sin iris estoy colgada en la luz

hasta el suelo me azota y me deslumbra.


En vista más a fondo

los sentidos redoblan el parque

donde abraza ese ginkgo biloba,

su resistencia a vestir de amarillo.

Y el recuerdo salta del cuadro,

calor de aquel poema ya ceniza,

los besos humus de la tierra.


Hoy desde el fucsia hasta un verde fósforo,

por todos los colores descuadrándome.

Y las pupilas asfixiadas,

soles negros de claridad.

Todo fue un hábito,

todo hoy es diferente.


Si no me hablara así la vida

vomitando también sus dulces sombras,

querría una muerte de árbol callado.

un breve adiós que me desnude al frío.



30 oct 2014

TRES MUJERES, COMO TRES HERIDAS



                            A Miguel Hernández


Piel de arcilla en los dedos

y entre las nalgas flores de cardo.

Era ella, la mujer que más querías.

Le robaste un beso a su cuello de ola

y una aguja de hiel amargó tu frente,

aún nos duele aquel limón.


Los naranjos del valle

se te hacían pequeños

y una ciudad de raíles 

te iba abriendo sus aceras.

Los versos fueron a la tinta  

y ya siempre en cunas de azahar.


Y otra mujer, pincel de alborada

te unció el yugo de pasional arco.

Era menuda, mirada inquieta,

clavel prendido en otros aromas,

los besos se le caían, lluvia de antojos

los mil colores del calor húmedo.


Fue tu niña de pezón ardiente,

te llevó a su volcán de llama azul, 

libaste el magma que rompe los suelos.

Entre las manos… 

el frío adiós de las pavesas. 

Penélope de abalorios, 

trenzó y destrenzó los hilos de la nostalgia.


En adobo de nuevas especias,

ibas macerando el verso: 

Dardeaba el rayo nuestra geología,

enredaba sus astas el toro en la luna.

Y volviste a tu huerto y a tu higuera,

en sangre de justicias tejido.


Verdad a medias de “El rayo que no cesa”, 

a tu virgen metálica en busca del perdón.

Y entre tu pecho fue maleable,

su vientre te dio dulzura,

un niño fue el bálsamo de la pena, 

Tiñó de grana la palidez de aquellos muros,

coral en la inabarcable hondura del dolor


Y esos acróbatas de los sermones

que se enjoyaban con cristos,

te arrojaron a los brazos de la amante más atrevida,

aquélla de las larvas hambrientas,

que solo pudo llevarse tu cuerpo

junto a las rosas del almendro de nata.











30 sept 2014

ATAQUE VERSAL


 

La vida un cuenco

lleno de luz,

que vierte  sangre

en rojo sucio.

 

Entra en el búnker,

brazos en alto,

rifle en los dedos,

bebiendo el cóctel

que sabe a lucha.

 

Asoma el ojo,

carga palabras,

dispara el verso.

Toca a quien sufre,

rabia y dolor

llora tu letra.

 

Un suma y sigue

de yo contigo,

nuevo disparo,

no más sentir.

 

                                   En esta línea

busco otra bala

y no razones:

¡Muerte al poema!

 

18 ago 2014

MATERIA DE CÓMIC


 

                 TBO

Puedes ser Filemón o Mortadelo 

dar rienda a cualquier historia

y no pongo en duda los valores,

como un TBO cada día,

desde la raíz le dan luz al guión.


También Mafalda urde tu lado irónico,

 y siguen latiendo por cada arteria

las inquietudes de un Tintín:

caminas los paisajes con el ojo avizor,

un rastrear de perro fiel

y el extra de sensible a la injusticia.

 
La palabra va y viene libre

fluye el espíritu de Supermán.

En cada verso

vuela un as de corazones.


No sé quién te dibujó soledades,

la vida llama en mil series.

Abre viñeta a contra miedo,

aún te quedan aventuras,

pon los tres puntos,

continuará... 


(Leído en la "Literatura temática" que coordina Ángeles Fernángomez - 25/06/14)
 

13 ago 2014

"HASTA QUE LA MUERTE LOS UNA"



 

Regresó de las nubes,
la puerta se abrió con el frío.
Él, sin una losa que ofrecerle.
Ella, sin ángulo
donde apoyar los pies.
 
En cada suspiro los labios   
y no había boca.
La piel abierta
y no se moldeaba la caricia.
Ola de lava
y no se derramó en el abrazo.
                  
Las palabras ardían,
era brasa por dentro.
                  Ya muda aún le gritaba al mar.
                  
                   Y se sintió volátil,
                   como una chispa al vuelo del aire,
                   que evapora la sal de la lágrima
 y cae feliz sobre su ataúd.
 
Libre entre las luciérnagas,
amándose en el fuego
                   y al fin juntos ser ceniza.
 
 
 

21 jul 2014

TELAS DE VIDA


 

Me hilaron con pausa las entretelas,
hasta el día en que el aire
secó mi cuerpo anfibio.
Presa en el algodón quedó la piel.
Con encajes de hilo y al agua tibia,
se marcó la cruz de las ceremonias.
 
Vichí a cuadros o flores
cosían la inocencia de la infancia.
Blanca de organdí bordado y tul,
otra cruz en la sinrazón de los siete años.

Desde los pliegues de aquellas sotanas,
con el lizo más hábil,
                      la culpa tejía la urdimbre de nuestro telar,
                      negrura que nos plisaba los tablones del miedo.

                      Cabezas planchadas al almidón,
lo subían hasta el punto del vómito.
Nos igualaban en el vestir,
de lana oscura
y corbata de ahogar lo femenino.
La niñez se iba deshilachando
en cada paso al pensamiento en veda.

Al vuelo de organza y pies de charol
estrené el año del brío adolescente,
con la duda enredada
entre amor y pecado.
 
Los vaqueros bordaban rebeldía,
de letra en letra 
por “Los caminos de la libertad”
no aptos a las bestias de paño gris
que nos hacían cruceta en el cuerpo.
 
La señal de aleteo en el amor
fue la senda obligada
a otro coleccionable.
De sedas y azahar el nuevo lazo,
me ató todos los trajes del matrimonio,
un nudo que aflojaba sin querer, 
se soltó una mañana de violetas.
 
Hoy vivo al aire de otros amaneceres,
miro con lupa las tramas
si quiero rojos de atardecer.
Cuando me cautivan los tonos
puedo ajustarme el traje.
 
Si el sol barre el color de mis tapices
me suelto al punto.
Negros de viscosa o seda fría
si es que aprieta la soledad.
 
Y sigue siendo el denim de los vaqueros
el  tejido más adaptable,
que aún me viste de rebelde
si alguien busca soltar
una puntada en mis costuras. 

7 jul 2014

MUÑECO




Fue molde del abrazo

cuando la lágrima

era goma de borrar tristeza.

En  sus ojos siempre

la risa azul.

 

Saltan a la memoria

las noches de viento y susto.

¿Qué dice la ventana?

¿Por qué el cristal responde?

 

Su frío de muñeco

tiritaba en mi piel.

Con lógica inocente

lo apretaba contra el pecho,

no era extraño notar

blando y tibio el cartón.

 

Ahora otros ojos me taladran,

los niños de hueso y hambre…

Casi nada se mueve

si el bienestar se cuela dentro.

 

Si la infancia nos soltó tan humanos,  

¿por qué este lazo adulto que sujeta?