6 abr 2019



    Río Duero a su paso por Soria





CAMINO DUERO


                                      A Antonio Machado
A la orilla de este río

nunca la soledad se sintió sola.

Este río que me lleva de la mano.

Álamos y chopos de la ribera,

resortes de premura entre los pies.



Otra vez allí tú,

silueta muda entre mis párpados.

Tú, inocente a este reguero de símbolos

que ahora son temblor.



Tus ojos son mis ojos,

libélulas de rápido zigzag,

crecen por abarcar tanto recuerdo.

Poema junco, árbol, agua…



Vuelvo la vista atrás,

cuántas veces haré el camino

con la certeza de no ir sola,

como un gorrión,

dentro de mí,

                           vuelas.





EMOCIÓN FELINA



Despacio, en silencio, rodearte,

y ser como una gata.

A un solo impulso

mi cuerpo piel en tu regazo.

Si la mirada no dibuja puerta,

agacho y ronroneo.



Los ojos me rescatan infalibles,

saben llegar a ti.

Me alzo, la pata es llamador.

Niega tu cara

y el cielo vuelve a ser baldosa.



Ser gata entre tus dedos esta noche,

tecléame ese son tan cotidiano. .

Cuelo mi garra, una y otra vez,

blancos de cine

y un mapa negro que me aturde.



Tus iris parlotean con los míos,

sueltas ternura,

como un imán,

seguir así eternamente.



Oigo la música en tu boca,

y mi maullido hace el compás.

La mano es como un beso,

lenta aplana mi dorso,

ondulo y redondeo.



Me inquieta no saber

qué sueño aloja tu sonrisa.

Y me araña la duda:

cuándo contigo ser quien soy.

9 ene 2018

BROTA UN SUEÑO DE PAZ






No cargues los ojos con destellos metálicos,

vacía de munición el arma más dañina:

la palabra que abrocha los odios.

Misil que va y vuelve, búmeran de piedra

que te estrecha los pasos

y dobla las distancias.



Desnúdala de esos harapos de caverna

que aún abrigan tu gris hasta arrugarlo,

del calor falso que seca las lagunas

hasta dejar sin verde el descanso de la orilla.



Un torrente de fanatismo se dispersa,

asola los cultivos donde crece.

Hay un antídoto contra toda esta maleza,

sembrar las ideas y labrarlas de una en una.

Poner el respeto como abono ineludible

y beber de la lluvia que trae el viento rojo.



Truécalas con tus vecinos de arboleda,

abriendo la voz al encuentro líquido,

al disfrute de un tiempo al que llamemos PAZ

en esta Tierra con sed de semillas.

7 oct 2017

DROGAS


“Sé que me cuesta concentrarme y que se me olvidan las cosas… Fuman casi todos mis amigos. No lo voy a dejar…” 
(Niña de 15 años)


La tarde se desgasta en sus jóvenes osamentas.
Con voces verduleras cultivan rebeldías,
gritando reveses como si fueran derechos,
escritos de un Talión adolescente;
negrura por los surcos que les tuercen cada hoy.

Se encandilan con la hierba que araña la memoria,
rebosan de alcohol hasta la médula.
En la cabeza un avispero de cigarras,
el estómago un calcetín deshecho.

Y tú sales de ti
por ser la princesa de lo irreal.
Buscas un reino de colores cortos,
se te cae a pedazos el trono del futuro,
tu imagen una foto en blanco y negro.

Más vale pronto…
Si lo intentas podrías deslizarte
por el brocal que limpia la oscura madriguera
y dejar paso al aire más limpio de la noche.
Por el rincón sediento de los libros,
que te ofrece un suelo apalabrado de mañanas.

Allí fuera aún agrandan la esquina
un  bancal de manos abiertas,
los besos libres de ojales,
la risa que se peina sin aderezo.
Abre la cerradura que te enjaula,
rompe los labios con un claro NO.



ADOPCIÓN

     
                   
“No me hacen caso. Me insultan. Yo quiero ser blanca. No me gusta mi piel. Nadie me quiere así”. (Niña 14 años)


Un revés  en el despuntar de su estrella
trastocó en opcional el destino.
Fue india de cuna hacinada
sobrevivió en el lar de los abandonos:
sin la caricia que besa,
sin el arrullo que templa el abrazo,
sin la paz sosegada del pezón.

Padres dispuestos a acuñar su estirpe
en el nido que teje el lujo,
la dejaron sin raíces
hasta nacerla de nuevo.

Ahora es la joven de cuerpo sinuoso 
donde madruga el bello rasgo oriental.
Y otro clavo del destino:
la piel cetrina que inventa el rechazo.

Lo siente como daga invisible
que le lanzan todos los ojos.
Lenta cae una lágrima
hasta doblar la esquina:
 “¿Por qué estos brazos color mugriento?
Soy cucaracha entre mariposas.
Quiero ser blanca, como de aquí”.

Abraza esa piel macerada en sol.
Te  esculpieron como diosa de dos mundos,
llevas dentro un mosaico de azahar.
Si miras en el fondo de tu espejo

con certeza
                un caballito de mar
                                           viene nadando
              en tu futuro. 

12 feb 2016

A LOS QUE SE ATREVEN A LLEGAR



Sobrevivo en el jardín de piedra,

un árbol me acoge silencioso,

el balancín de las hojas

se apiada de mí.


Un día más y no entro,

por qué no entro.

Cerca, cada vez más cerca,

la mano del saludo

se alza frente a un muro impenetrable.


Lo rodeo, despide frío,

cada vez más frío.

Los brazos se duplican,

los pies dudan,

son como alas sin vuelo.


Si no consigues hacer que se entibie

no puedes traspasarlo

y despegar.


Muro humano, de alambre, granito,

frena, perturba, oprime, …

No hay grietas que se agranden,

solo el respiradero

por donde la voz hiere.


A ratos la palabra,

paloma pálida de lumbre,

se suma al recorrido.

De nuevo aproximarse

con los pasos más justos

y ese frío que pesa.


Y no, aún no entro,

¿dónde la puerta?
















12 nov 2015




TEJIDO ALZHEIMER



Llegas dudosa,

con la misma mirada interrogante.

Traes el excedente de arrugas

y la escasez en los recuerdos.

Mis manos extendidas son la señal,

te abrigo, me respondes,

sé que algo en ti se orienta.



Qué deseo vestirte la memoria

de unos pies pequeñitos

que alzaban olas en tu vientre.

Y solo nueve lunas

hacia un gozo sin límite –decías.

Tu abrazo tan extenso

amoldándose a mi cuerpo menudo,

la urgencia de mis labios por beberte.



Duele el olor de los recuerdos,

aquellos días de jardín,

la corona de flores de un domingo

en que fui tu ángel.



Hoy rescato el perfume de la lana,

tu aire de tantas horas…

Las agujas fluyen del anillo al corazón,

sin minutos de vuelta,

danzan casi metálicos

tus dedos curvos,

pones una sonrisa en el olvido.



Desearía coger el relevo,

con mi infancia de hebras azules

empezar a tejerte,

cada punto una imagen.



Y al atardecer te pienso allí,

cuando el sol vuelve a caer en negrura,

ladrona de los párpados

que me visten el luto.

La tristeza de que te estás yendo

esconde la angustia de saberte

muy cerca del sendero a las cenizas.



Al fin vence la luz,

me cuenta que fuiste sereno abrazo

de este yo tan mío

que ahora encoge.

Oigo tus pasos,

quizá me hablen de los amaneceres

cuando tu beso madrugaba.



Y es la luz que deslumbra

este nido de soledad.

Tan solo la nostalgia,

destejiéndome.

T a n  s o l o… t a n  s o l a …

tú en mí, por todo el tiempo, viva.


(XVI Premio de Poesía Círculo de Bellas Artes 2015)