19 jun 2014
POEMA A RAS DE SUELO
Mis palabras no trepan a los árboles.
Temen la luz a cielo abierto,
no saber el lenguaje de los pájaros
o liarse en la espesura de las ramas.
Se asustan de esas hojas tan enormes,
las de nudo esponjoso,
con el envés volcado a cualquier viento
que las alce y realce.
Son tercas mis palabras.
Ellas tiran al suelo,
a por el sol que duerme lunas
mientras la hierba las nombra.
Un reto ser raíz,
los ojos de las vocales muy abiertos,
el cuerpo en vertical.
Y nacer verso...
de la tierra del trigo
de la tierra del cuerpo y sus gusanos.
Y no, no quieren subirse a los árboles.
11 may 2014
TIEMPO DE MENTIR
Si se tiene el privilegio de habitar espacios
en los que se produce un cierto trastorno del tiempo,
un silenciamiento de sus premuras...brota otra cotidianidad...
Ángel Gabilondo - Horas cotidianas (29/04/14)
Fuimos lo que seremos,
poca sorpresa en la imaginación.
El tiempo acelera a su antojo,
pone su sello en tus rincones.
Hay solo una manera de mentirle:
Deja el ayer de plomo
y alíate con el presente,
el único que se deja abrazar.
No quieras perderte por el futuro,
no está en el horizonte.
Trata de aprender a estirar las horas.
Si gozas de cada instante,
el más cotidiano o quizá increíble,
pones freno a la impaciencia de Cronos.
Y si el reloj se para sin permiso,
no cuadrará la cuenta,
lo absoluto siempre da error.
Ana Galán 5/05/14
7 may 2014
DE SORIA A COLLIURE
Una
mañana de claridad única
mi
soledad anduvo por tus huellas.
Por
la vereda del río
latía
tu corazón de álamo.
Tus
versos al compás del agua,
dormidos los sueños.
dormidos los sueños.
Soria que ablandas la piedra
de celebrar Machado a toda luz
y yo sin pies para tanto camino.
Fui
midiendo los pasos
entre
San Polo y San Saturio,
y un viento de poema
se adueñó de los árboles.
se adueñó de los árboles.
Era
tu llorarle al olmo viejo,
por
un brote un milagro,
sanar
tu dulce niña
y habló solo la muerte.
Supe
que el ancho de su tumba
se
cuenta en lágrimas.
Antes
de que llegue el día del barro
quiero ajustarme la horma del exilio,
calzar
tus botas,
cruzar
el borde
de
esta España torcida.
No,
no vengo a traerte más penas,
solo
un deseo:
sumar
a mi memoria...
tu lápida.
tu lápida.
19 abr 2014
RECUERDO ADOLESCENTE (Playa de Bastiagueiro 1965)
Aquel
ayer tan lejano
me
llueve hoy en presente,
las
olas me vomitan sus ojos.
Un
sol que menguaba atardeceres,
se
hizo punto en sus pupilas,
las
mías trazaron surcos de vaivén.
Intentaba atrapar cada mirada
y los pies me hacían ancla en el fondo,
el
silencio era un dios adolescente.
Una
playa desteñida de azules,
coloreó al fin nuestra palabra.
Losas
de piedra antigua en la tarde
Entre los dos un sueño de celuloide:
enlazar
nuestras manos,
ser
solo beso.
Y un vendaval invisible
lo alejó en un segundo.
Yo
seguí volando sobre aquel vacío,
tanto
tiempo…
Intoxicándome
de su luz,
tanto
tiempo…
que
en mi memoria aún palpita un porqué.
Cada
nueva respuesta
pone
del revés toda lógica
y una nueva interrogación.
En el derecho solo esos ojos.
y
nunca logro que para siempre
los
posea el olvido.
30 mar 2014
LA HERIDA DE LOS PINOS
Saetean el cielo
como los más obedientes soldados.
Sus uniformes lucen grietas.
La costra es el escudo
que vela la matriz de los verdes.
Demasiado tiempo al frío y al
agua.
Desvaría el color en la memoria
de sus cuerpos tajados al beso del
metal.
Y llora la madera
el ámbar del dolor.
Un desfile lacrimoso
hasta el abrazo en arcilla.
Aún amasan su olor los recuerdos.
¡Cuánto sangra esta brecha!
9 mar 2014
LOS PÁJAROS DEL FRÍO
Toman las veletas de las torres,
luchan a garra partida con el viento,
imponen sus propios puntos cardinales.
En un estrecho límite de parpadeos
se aposentan en la noche,
instauran su barullo de nidos
sobre la sombra húmeda de la almohada.
sobre la sombra húmeda de la almohada.
Gorjean en alocado ir y venir,
rozan los pasillos de mi frente.
Distingo sus curvas miradas de témpano
que en un constante y lento gotear
están cincelando los nuevos rasgos.
Son esos desnudos pájaros del frío
que el tiempo encierra en nuestras hechuras.
Por las sendas del pasado caminan a su antojo
agrandan los patrones desgastados del miedo.
A veces
picotean a destiempo las entrañas
con tan irreverente daltonismo
que no distinguen el rojo del gris.
Sus picos afilados quieren penetrarme,
libar en cualquier rincón.
Son esos pájaros de hielo que se ciegan a la luz.
El alba los enreda en los bajos de las
esquinas
cuando el sol viene presto a poseer las
ventanas.
Si las noches se afanan en ofrecer sus lunas
negras,
la memoria de la tarde nos escribirá el mismo
relato.
15 feb 2014
ESCRIBO
![]() |
| Foto de J. de la Rosa |
Porque…
Allí
en lo más hondo de la conciencia
chocan las placas.
El terremoto es
imparable.
Y por las grietas
rezuma el yo más
íntimo.
Cuando…
Pensar muy apretado
nos suelta el verso.
Amor con las
palabras.
En cada estrofa sube
la libido,
la Lengua en todas
sus posturas,
colocas… descolocas…
vas, vuelves, sigues,
sigues…
Llegar al fin
un vuelco de placer
Atacan los pájaros
esos que muerden las
entrañas,
nos despiezan y
luego…
pretenden rehacernos
a su antojo.
La denuncia es
palabra desmedida,
alza su altura el
grito.
Es saludable
esta gimnasia de los
dedos.
El lápiz va de pica,
veintisiete
mancuernas
y un tapiz de papel.
De músculo a línea:
a sudar versos.
Y a veces…
Me ocurre que…
ando y desando cada
verso.
Tacho , tacho y
arrugo.
Se escurre la hoja,
he perdido un
poema.
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